Te comparto lo que me pasó con una gran amiga con quien compartí todo el embarazo. Después de los respectivos nacimientos; yo notaba a mi amiga en cuestión que estaba muy cansada, recurrentemente nos platicaba sobre lo poco que dormía y lo difícil que le resultaba dormir a su hijo, parecía que lo había intentado todo. Me tardé varias semanas en darle vueltas sobre cómo podía decirle que necesitaba ayuda, que efectivamente había un algo que faltaba por hacer y que ella en este momento no tenía la respuesta; ni yo! 

Así que lo primero fue armarme de valor y decirle la ya tan trillada frase: “Quiero hablar contigo de algo importante.” Y por supuesto que con el ritmo de la ciudad, el trabajo y los bebés había poco tiempo para vernos. Pero sabía que cada día que pasaba era una noche extra sin dormir, un día más sin descanso y horas de lucha entre mamá e hijo para llevarlo a la cuna”. Así que un día simplemente tomé el teléfono y le dije: “Me hubiera encantado estar tomando un cafecito contigo para platicar pero creo que esta conversación tiene carácter de urgente. Quiero que sepas que te hablo porque te quiero mucho y también a tu bebé. Si después de esto no quieres volver a saber de mí, lo entiendo. Puede que me equivoque, pero me siento en la obligación de decirte que últimamente te he visto muy cansada, he escuchado varias veces que hablas de lo difícil que es dormir a tu bebé y creo que te mereces sentir mejor. También creo que el sueño es importante para todos. Sé que has hecho tu mejor esfuerzo y que has intentado de todo. Escuché de otra amiga que fue a una asesoría de sueño. Probablemente, ellos te puedan ayudar; si necesitas puedo pedir el contacto o juntas buscar a alguien.  ¿Y qué crees? Accedió y después de la asesoría del sueño… ¡son otros!

Aunque parezca difícil creo que la honestidad y la amistad van de la mano. Tal vez como amigas no lo sepamos todo, pero podemos acompañarnos durante estos procesos y encaminarnos a ponernos en las manos de un experto. A veces, vale más este tipo de pláticas sinceras. Por algo similar surgió Momentoring, aquí está esa parte de la historia http://www.momentoring.online/index.php/2019/08/21/como-surge-momentoring/

Aquí los pasos que me funcionaron para lograr el punto medio entre honestidad y amistad:

1- VALORA Y TEN VALOR

¿Qué tan importante es esta amistad para ti? Si es importante, respira fuerte y llénate de valor para hablar del tema.

2- DÉJA EXPLÍCITO: LA IMPORTANCIA Y EL CARIÑO 

Dilo tal cual: por qué crees que es importante lo que tiene que atender y cuánto la quieres. Es impresionante cómo nuestro cerebro se activa para poner más atención ante estas palabras: IMPORTANTE – TE QUIERO

3- DESCRIBE

¿Cómo la has observado? ¿Qué acciones ha tomado diferentes? ¿Qué es lo que desconoces de ella?

4- RECONOCE

Dile todo lo que has notado que ha hecho.

5- PROPON UNA SOLUCIÓN

A veces estamos muy puestas para detectar si algo está mal y solo lo aventamos; lo interesante y en donde creo que está el poder de la amistad, no es el qué pasa? Sino el ¿cómo lo solucionamos juntas?

“Los amigos se cuentan siempre dos veces: en las buenas para ver cuántos son y en las malas para ver cuántos quedan.”

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Categories: Desarrollo

2 Comments

Emma Va · 07/15/2020 at 7:30 AM

Soy mamá de mellizos. Me interesan tus publicaciones.

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